Un manto en donde
las opciones dejan de importar,
y lo mismo las decisiones
del agua y del placer
trazan una cruz al final.
Hasta que la imagen
deja de ser una cruz
para convertirse
en la palabra que deja
de resonar en tu mente
para volverse un murmullo
y después silencio.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una tarde en el taller
Solo para contar que hoy fui al taller. Eran las seis y un poco más, calculo. Había trabajado lo suficiente en la oficina. Asuntos de siemp...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Llueve. Al fin. Días de calor, sobre el fin del invierno, pero ya se acaban. Las gotas caen en el techo y generan un rumor. Me dan placer y ...
-
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
No hay comentarios:
Publicar un comentario