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domingo, 30 de agosto de 2026

Recuerdo de una noche

No había nada que decir

y por eso no dijimos nada.

 

Un beso y cada uno 

caminó en un sentido distinto.

 

La noche continuó, sin embargo,

como si nada.

 

Los autos pasaban por la calle,

uno tras otro.

El semáforo pasó

del verde al colorado.

Recuerdo ese color

de un modo perfecto.

También el impacto del frío en mi cara

y el sonido de mis pasos.

Me pareció que sonaban

como si tuviese las botas altas

que usaban los soldados alemanes.

 

Pero solo llevaba unas zapatillas 

Nike grises, de lo más livianas,

que hasta entonces amaba.

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