Nada que decir. Desgano frente al relato. Sucesión de robos increíbles.. Eso me ha tocado vivir. Primero mientras caminaba hablando por teléfono con una abogada que trabaja conmigo y alguien me arrebató el celular. Para eso me empujó por la espalda y luego, cuando extendí los brazos, me quitó el aparato. Giré y lo vi correr a toda máquina y subirse a una moto. Lo maldigo. Lo lleno de mi odio, de mi ira, de mi energía negra. Si soy un brujo, como me han dicho que soy, y por eso pido: que se pudra, que su vientre se infle y reviente con gusanos y luego, echado en el mismo asfalto de la misma avenida donde me arrebató mi teléfono, que implore la ayuda de Dios, y que espere la llegada, el auxilio, del Divino.
Que aguarde a ver si aparece.
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