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martes, 15 de marzo de 2022

El niño al que le gusta hablarte al oído

 Esa noche de nuevo estabas con el niño al que le gusta hablarte al oído. Y ese niño te pedía con insistencia la fuerza que eleva los maizales. Pero no llegaba esa solvencia, solo persistía la obsesión que tomaba tu cuerpo como si fuera un territorio útil para llegar a otros espacios. 

Por eso, frente al dolor, ibas hacia el silencio. La tierra entera, decías, brillaría cuando pudieras crear silencio. 

A la mañana siguiente, sin embargo, creíste asistir a un evento de buen augurio cuando te paraste frente al cadáver de una vaca y del montón de carne podrida saltó un zorro y, manso, al trote, se fue hacia el potrero de alfalfa. 

Tal vez lo creíste porque esa tarde de invierno estabas cerca de lugares casi vacíos y te sentías solo. Tenías muchos menos años y meditar todavía no estaba en tus planes. 

Ahora eso cambió, pero algo viejo y descascarado estaba de nuevo esta tarde en el límite del pueblo donde la basura volaba hacia el campo. 

 

viernes, 11 de marzo de 2022

Ya nadie lee libros

  

 

 

 

Con las bicis a un costado, caminaste en la oscuridad con tu hijo. Subieron a las bicis y le preguntaste por qué ya no leía libros. 

 

Ya nadie lee libros, dijo, y el mar vino a llevarse el castillo de arena que habían levantado en la orilla.

 

Casi al final de la noche, ansioso por los sueños, intentaste meditar. El viento era suave, pero seguías inquieto.

 

Esa misma tarde, con tu hijo, pasaron por el lugar donde te propusiste cambiar. Un espacio que rememora una masacre con apenas cuatro pinos y una placa con el nombre de los muertos. El lugar donde sentirías fuerza, agradecimiento, y al fin alegría. 

 

 

 

jueves, 10 de marzo de 2022

El gran álamo del fondo

  

 

Cómo quisieras hablar de los robles y del efecto que causan con sus hojas desprendiéndose sobre la casa vecina detenida en su construcción.

 

Y cómo quisieras describir el efecto que ese detenimiento tuvo en vos. 

 

Volver incluso a la tarde en que el fuego y el humo, desde los pastizales, llegaron  a tu cuerpo para formala mancha en tu pecho. Fue la noche de calor y luna llena que escuchabas teros, cosa rara, a lo lejos. No solían sentirse durante la noche. 

 

Pero eso cambió junto al hecho de que los tordos no fueron más al gran álamo del fondo.

 

 

martes, 8 de marzo de 2022

Ir con el paisaje

  

Tus ocupaciones se limitaban a encontrar una piedra para después encarar el enorme trabajo de pulirla.

 

En el sueño, estaban los puteríos —mujeres explotadas como gallinas—, y ramas y cañas altas, y después, entre las hojas, hormigas negras, incansables, vehementes, laboriosas, unas y otras, miles en una fila interminable.

 

En la oscuridad, creíste pedalear en el aire y no pensar. Pero eso solo te llevó a un dragón de Komodo al sol, entre las rocas, ocioso, imponente y mudo.

 

Intentaste entonces concentrarte en la luna y, para eso, unas vacas en la oscuridad, detrás de los cañaverales, como fieras acechándote, te ayudaron.

 

Seguiste un buen rato y al final del camino pensaste en no fijarte metas difíciles de lograr, en ir con el paisaje.

 

 


 [sm1]Bestiario onírico, como un sueño y su interpretación en la última frase. Esta última podría mejorarse: abreviada: “Al final del camino pensaste en no fijarte metas difíciles de lograr, en ir con el paisaje”. 

 [JV2]No será mejor poner. Para eso unas vacas en la oscuridad…. Es decir,, un punto y sacar la "y"?

lunes, 7 de marzo de 2022

Oreja de elefante

  

Unos niños, como animalitos, para evitar la lluvia, se ocultaban bajo grandes hojas “oreja de elefante”. Ibas en bici y el canto de los pájaros te relajaba. El aire, cada vez más frío, volvía los sonidos más lejanos.

 

En la parte más ondulada, unos pájaros negros y pequeños formaban en el aire una mancha que parecía de tinta. 

 

Las nubes se abrieron para volver más verde la pradera y después casi amarilla. Cruzaste la ruta por la que no pasa nadie, y seguiste hasta un camino que se ensancha. A tu derecha, viste árboles en hilera y grandes galpones iluminados por dentro.

 

Los iluminan, te diste cuenta, para que las gallinas sigan produciendo. Entonces, con la bici al costado, en el olor nauseabundo, viste a las gallinas moviéndose en sus jaulas como robots, y miraste de nuevo, más allá de los galpones, al sol que estallaba detrás.

 

 

viernes, 4 de marzo de 2022

Alguien de la Antigua Grecia

  

 

El sol se ocultaba mientras veías los mismos caballos junto a espinillos como oradores al costado del camino.

 

A la ida y a la vuelta, enfrentaste la obsesión por no pensar. También la intención de comprender a tus hijos. Uno puede comprender  más a sus hijos que ellos a nosotros.  Pero no estabas seguro de eso; tus impresiones tienden a cambiar, y los pájaros sobre las murallas a seguir.

 

Después, saliste a pasear con tu perra después del calor agobiante y, más tarde, con dificultad, te dormiste, y mientras dormías se desató una tormenta.

 

Al despertar, el viento era fresco. Abriste las ventanas, los árboles se movían; los pájaros cantaban. Eras feliz, feliz como alguien venido de la antigua Grecia. 

 

miércoles, 2 de marzo de 2022

El gran álamo del fondo

 

Cómo quisieras hablar de los robles y del efecto que causan[sm1] [l2]  con sus hojas desprendiéndose sobre la casa vecina detenida en su construcción.

 

Y cómo quisieras describir el efecto que ese detenimiento tuvo en vos. 

 

Y volver incluso a la tarde en que el fuego y el humo, desde los pastizales, llegaron[sm3] [l4]  a tu cuerpo para formar[sm5] [l6]  la mancha en tu pecho. Fue la[sm7] [l8]  noche de calor y luna llena que escuchabas teros, cosa rara, a lo lejos. No solían sentirse durante la noche. 

 

Pero eso cambió junto al hecho de que los tordos no fueron más al gran álamo del fondo.

 

 

Sobre el escenario

Desde la terraza donde empezabas a trabajar la piedra con una gradina y una maza, miraste las nubes; iban de derecha a izquierda. Unas plant...