Archivo del blog

domingo, 7 de abril de 2024

De regreso a casa

 


De regreso a casa,

recordaba los grandes almacenes 

de mi pueblo en la época que me imaginaba

distintas aventuras con mujeres suecas

en donde tenía de socio a un fauno.

 

Con ese fauno íbamos junto a unos perros

por caminos estrechos de piedras 

y de barro. 

 

Vino entonces la noche y la lluvia.

Cuando entré a casa, vi que la tortuga dormía 

mientras la perra a buen resguardo la miraba,

intenté hablar de cosas sin importancia

y más tarde ayudé a nuestra hija 

con sus inquietudes existenciales.

Y después a nuestro hijo,

que debía estudiar para un examen.

 

Gracias a esa epopeya, logré 

que el viento me pegue en la cara.

Las ventanas de mi cuarto estaban abiertas. 

Solo tuve que acercarme 

para que el aire me bañe. 

 

 

sábado, 6 de abril de 2024

Con la caída del sol

 

Las gaviotas con la caída del sol

iban al ras del agua deleitándose

mientas finos copos de nieve 

caían a nuestro alrededor. 

 

Con asombro, te los mostré 

en la palma de mi mano.

 

Sentados sobre una roca que parece

el caparazón de una tortuga,

decíamos: desde su altura, 

se ve muy bien el paisaje. 

 

El animal buscó el lugar más apropiado.

 

Buscar los mejores puntos de contemplación 

y que la sombra tome cuerpo, dijiste.

 

El objetivo sería armar un tótem 

que nos ayude a llegar hasta un silencio

que, por tolerar todos los ruidos, los apacigua. 

 

El agua seguía a un ritmo tenue. 

 

 

viernes, 5 de abril de 2024

Un rey

 

Una ciudad con un taller 

donde moldeábamos el barro. 

 

Después de hornearlo, gracias 

al color de la arcilla, veíamos 

a unas novias arrodilladas 

a la espera de una liberación 

que llegaría de parte de un rey 

simpático y viejo que les diría a las novias: 

Las dejo ir. Ya no tocan mis manos.

 

 

jueves, 4 de abril de 2024

Silencio

 

Esa noche estabas con el niño 

al que le gusta hablarte al oído

y ese niño te pedía una entereza 

que no podías darle: la fuerza 

que levanta a los maizales.

 

Porque una obsesión tomaba tu cuerpo 

como si se tratase de un territorio útil 

para desde ahí tomar otros espacios. 

 

Por eso ibas hacia el silencio. 

Imaginabas que la tierra sería tuya 

cuando pudieras crear silencio. 

 

miércoles, 3 de abril de 2024

En las rosas chinas

 

En las rosas chinas,

cantaban los pájaros

para mostrar su alegría

o representar algo.

 

Y en ese mismo jardín había un árbol, 

y en su tronco una cuevita 

donde esperabas que naciera una estrella. 

 

 

martes, 2 de abril de 2024

Del trabajo a la casa

 

 

 

Los pájaros se reúnen 

en la copa de un cedro 

para vernos sobre el pasto. 

 

El lugar donde tantas veces 

disfrutamos del comienzo del otoño. 

 

Recordabas a un gato de la vecina

que acechaba a los pájaros... 

 

Tocándolo podríamos entrever, 

decías, los matices que hablan 

de una vieja y envidiable felicidad. 

 

Un buque encallado hace años 

donde la luz pega en un borde oxidado.

 

Había entonces calles rodeadas 

de cercos y enredaderas 

que avanzaban sobre álamos.

 

Y después un monte oscurecido. 

 

Estábamos en la orilla donde un ciervo 

miraba el viento sobre el agua.

 

Qué cosa curiosa rememorar 

algo tan fantástico como un ciervo 

junto a unos viejos pescadores. 

 

Admirar su tono oscuro, 

incluso azul junto al agua, 

sobre el fin del día. 

 

Se puede vivir razonablemente 

bien junto al mar, acordamos. 

 

Y se siente más el frío, dije. 

Lloviznaba. Dos patos bajaron al agua

y otra vez volvió ese telón de un teatro 

ubicado en un barrio alejado 

de cualquier punto conocido. 

 

La encantadora periferia de la ciudad. 

Un barrio con un nombre francés, 

si recuerdo bien.

 

Por un instante los pinos, 

las murallas detrás y la vía 

que baja fueron algo difuso.

 

Pasaron entonces otros patos.

Una bandada en la ruta 

del trabajo a sus casas.

 

 

 

 

lunes, 1 de abril de 2024

Una escena tan feliz

 

Al salir del edificio público, 

el viento era frío. Unos perros, 

en la plaza de enfrente, movían 

la cola frente a unos niños.

 

Las madres sonreían 

junto a unos plátanos

que oscilaban apenas.

 

¿Cuánto más podría 

durar una escena tan feliz?

 

 

Nuevo aire

 Viernes. Un día insulso porque no emprendí el camino al club junto al río para, después de trotar, quedarme un rato mirando el agua. Pero q...