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viernes, 15 de septiembre de 2023

Cosas muy íntimas

 

Estamos en un intento por volvernos 

más proclives a respiraciones

que te permiten interpretar mejor 

las posibilidades que anidan en nosotros.

Quisiéramos no estar siempre a la espera

de un fervor, de un ímpetu o una provocación

capaz de abandonar la exigencia de decir algo

relacionado con una filosofía útil. 

Mejor no atraer a una verdad

de unos sobre otros, una impronta

que de algún modo mancharía

la medida que encontramos 

mientras vamos de la mano 

hablando de cosas muy íntimas.

jueves, 14 de septiembre de 2023

Su color característico

 

 

 

En mi recuerdo la rompiente a mis pies 

no llegaba a mover lo que por momentos 

tocaba. En ese tiempo era feliz solo 

con caminar por las cuadras conocidas. 

Las cuadras de mi barrio. 

Las calles arboladas que llegan 

hasta una plaza circular

que en un sueño reiterado 

tenía un fuego 

que comenzaba en un casa abandonada 

y desde donde salía una cantidad 

enorme de brea, que sin querer pisaba. 

Estaba desnudo en ese sueño, 

y por esas cosas de las noches,

mientras huía de la inundación de brea, 

caminaba por un pasillo angosto y oscuro 

del que no podía salir. Hasta que al final 

veía un campo lleno de juncos rodeado 

de pantanos y enfilaba hacia ese lugar

corriendo con la idea de abstraerme

de los ruidos y de la locura 

que me generaban las llamas. 

 

Pero entre los juncos enseguida 

me veía de nuevo cercado por el humo

y entonces lo único que se me ocurría 

era sentarme a meditar. Y en eso estaba 

cuando de pronto veía una vaca en mi hígado. 

Y luego una rosa que por momentos 

era blanca, amarilla por otros, roja 

y por fin lograba su color característico.

 

 

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Un cocodrilo en la orilla

 

Tarde o temprano, 

en una plaza del centro

invadida por palomas oscuras,

notamos que los días se parecen

cada vez más y por la noche,

en nuestra casa, frente al espejo del baño, 

vemos nuestra cara y pensamos:

deberíamos desarmar nuestras rutinas.

Pero al menos quisiéramos adoptar la belleza 

serena y al mismo tiempo perturbadora 

de los días que pasan como guerreros chinos 

hacia una estepa silenciosa.

 

Muchos tienen rasgos logrados 

y pasaron por el punto del que hablo 

y ahora buscan el lugar donde soportar 

a las figuras ennegrecidas 

paradas al costado de un cocodrilo 

que yace en la orilla 

expectante por volverse ágil.

 

martes, 5 de septiembre de 2023

Tarde o temprano

 

Tarde o temprano, 

en una plaza del centro

invadida por palomas oscuras,

notamos que los días se parecen

cada vez más y después, por la noche,

en nuestra casa frente al espejo del baño 

vemos nuestra cara y pensamos:

ya no somos jóvenes;

ya podemos desarmar nuestras rutinas.

Pero al menos quisiéramos adoptar

la belleza serena y al mismo tiempo perturbadora 

de los días que pasan como guerreros chinos 

hacia una estepa silenciosa.

 

Muchos tienen rasgos logrados 

y pasaron por el punto del que hablo, 

y ahora buscan la estepa. El lugar señalado 

donde podríamos soportar las figuras ennegrecidas

al costado de un cocodrilo inmenso 

que yace en la orilla expectante 

por volverse ágil.

 

 

 

domingo, 3 de septiembre de 2023

Escenas para la educación sexual de nuestro zarevich. Cuarto acto.

 

Cuarto Acto:

 

          Afuera llovizna; la noche no llega a estar helada. Hay un juego de luces: un grupo de hombres contemplan un pavo asado. Está en el centro de una mesa bien arreglada; todos llevan puesto su frac y hay velas en cada lugar. Empieza un concierto de violín y aparece una sirvienta con una botella de champagne. Está vestida con un delantal negro con blanco. Sirve y se inclina para chupar una pata del manjar. Mira a uno de los hombres que elige al azar y se levanta el delantal negro con blanco, y después se corre la bombacha. La luz se concentra en la expresión de los comensales. Se los ve felices hasta que uno, el más gordo, se acerca a la mujer. Quiere tocarla; pero ella lo rechaza. Haciéndose el payaso el gordo insiste, y ella entre risas lo acepta. Y mientras el gordo interna su cabeza entre sus piernas, ella le acaricia la nuca y, despacio, se frota como una gata. Los hombres siguen el espectáculo mientras toman de su copa y el violín se vuelve cada vez más dulce.

 

Las luces se apagan. Arrancan los aplausos. 

 

 

sábado, 2 de septiembre de 2023

Escenas para la educación sexual del zarevich. Tercer Acto

 

El escenario resplandece. Voz en off: — Anoche, una joven pisó en falso y cayó a las frías aguas del lago… Son los riesgos de atravesar un lago congelado —. Bajan las luces. Se ve a dos mujiks retirando a una mujer joven del agua que, incluso congelada, tiene una expresión feliz. Optan por retirarle la ropa y cuando la ubican en un abrigo su piel parece más blanca. Los hombres la miran. Está bueno grabarla para cuando las mujeres duerman y cada uno pueda recrearla y masturbarse entre frazadas.

 

Después, el más pequeño se arrodilla junto a la mujer y le acomoda el pelo. Baja su pantalón y se le tira encima. Frenético, le abre las piernas. Pero el otro mujik reacciona y toma a su compañero por la espalda y los dos forcejean sobre la nieve, hasta que el más caliente no tarda en darse por vencido y, sentado como los indios, se queda en el piso jadeando. Al fin, suspira fuerte. Una vez, dos y la luz de a poco declina y los hombres llegan a desaparecer…

 

El público aplaude.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Escenas para la educación sexual del zarevich. Segundo acto

 

Segundo Acto:

 

El público se reacomoda. Un lacayo sale al escenario. Con voz aflautada, dice: “La representación que ustedes acaban de ver se trató de un sueño”. Va hasta un rincón y ordena unos leños. La chimenea es inmensa. Enciende un fósforo y se distancia del fuego. A medida que se aleja, por la incorporación de las luces, notamos que en un sillón, cerca de la chimenea, una mujer amamanta. Tiene facciones suaves, demasiado suaves para ser rusa, tal vez sea escandinava. Y arranca un piano. 

En otra parte del escenario, de pronto iluminado, de pie un militar panzón, bigotes con puntas y con una monóculo, enciende un cigarro y parsimonioso contempla la escena. A los pocos instantes, una vez devuelto el niño a la cuna, la madre se arrodilla frente al hombre, le baja el cierre y comienza a hacerle una felatio. Y un piano, acorde con el ritmo de la mujer, suena cada vez más dulce. Y el hombre sigue fumando al tiempo que al final, en un lento movimiento, solo la cabeza de la mujer termina iluminada. Aplausos.

 

 

Sobre el escenario

Desde la terraza donde empezabas a trabajar la piedra con una gradina y una maza, miraste las nubes; iban de derecha a izquierda. Unas plant...