Llegó a Catania, dejó el auto en un garage y el mismo hombre del garage, ante su pregunta, le dijo que podía ir a comprar una pizza a "Il pozzo". El lugar le pareció un tanto presuntuoso para lo que buscaba pero lo mismo hizo el pedido. Le pidieron entonces que espere sentado en la entrada y por ese mismo espacio bajó tres escalones una mujer con botas blancas altas y una pollera corta y negra. Su pelo también era negro, lo mismo que sus ojos. Por eso, y por otros tantos motivos, esas botas resaltan tanto, pensó él. La acompañaba un hombre que parecía un tanto tenso por lo que tenía entre manos. Luego los dos salieron. Pasaron junto a él, que por pudor no levantó la mirada. Un mozo le entregó las pizza y él salió detrás. Y cuando estuvo más cerca, ella ensayó un mínimo gesto de atención que se grabó en él como una flecha que alcanza en menos de un segundo el blanco. Y enseguida se levantó un viento insólito.
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viernes, 31 de enero de 2025
miércoles, 29 de enero de 2025
Ragusa Ilba
Mientras sube, uno a uno, los escalones de las afueras de Ragusa, intenta llevarse consigo los instantes que sabe contados, y que, con todo, justifican tantos otros que en su vida no tuvieron nunca ese ímpetu desesperado. Es un momento que se impone de pronto: el sol se va y los pájaros lo saludan, como lo han hecho en miles de millones de días iguales a este. Pero hoy ha sido distinto. Caminó con su mujer y su hijo por jardines que miran a las colinas, donde se cruzaron con dos argentinas que les contaron su vida en esa tierra. Luego dejaron el parque y entraron en calles donde se esforzaron artistas, constructores, obreros y tantos otros. Al punto de tocar algo de la fuerza que se guarda en la tierra y que, por obra de millones de años, se asoma para escuchar a los pájaros. Por suerte, en esas calles casi no había nadie. Como si todo eso, al fin, hubiese dejado de contar con la atención de la gente. Y él pudiera quedarse con todo, gracias al frío, al invierno.
martes, 28 de enero de 2025
Agrigento. La tormenta acérrima
Nadie había salido debido a la tormenta acérrima. Pero de pronto paró de llover, tal vez iba a ser por un rato. Salió entonces por las calles milenarias, frías, donde unos gatos de un color marrón claro y blanco lo miraban pidiéndole algo que no estaba a su alcance. Se metió en una iglesia y pidió lo de siempre, y enseguida siguió hasta el punto más alto donde obtuvo la imagen de un cuadro de De Chirico. Un lugar inefable, impoluto, silencioso, sostenido en el aire, incluso soñado, donde los azules se contactaban con el negro, los ocres y los blancos. Se atrevió a tomar una foto aunque en la foto solo quedase una proporción mínima; la belleza recibida había sido de pronto. Grabarla en la cámara sería casi nada, pero volvió a disparar al tiempo que volvía la lluvia y de pronto adoptaba un ritmo más intenso. No tuvo otra opción que caminar calles abajo.
lunes, 27 de enero de 2025
Catania. Piedras volcánicas
Veía a unos niños, en colegio enfrente, felices con el hecho de tener un cuerpo y usarlo para experimentar sensaciones nuevas, simples y divertidas, bajo un cielo que se abría por momentos y por otros se cerraba un tibio día de invierno en la ciudad de Catania.
Viéndolos, pensaba en que siempre quiso tener su cabeza alineada con el cuerpo de manera tal que ella fuese guiada por las sensaciones y no por ideas, que no sabía de dónde provenían y que lo mantenían atado a una pared de piedras volcánicas, tan visibles en la ciudad, que habían sido expulsadas por un fuego y del que alguna vez habían surgido los palacios que admiraba. En especial, porque languidecían, al punto de volverse más preciosos.
sábado, 25 de enero de 2025
Agrigento. Después de la tormenta
Desde lo alto, a lo lejos, veía el mar mientras el viento arreciaba algo frío, pero no mucho, y la mañana avanzaba en su tarea de limpiar el cielo de las nubes. Los pájaros iban y venían, los templos griegos estaban rodeados de un verde vívido, floreciente, que en ciertas partes se volvía más oscuro por unas nubes que no se habían ido del todo. Pensó: lo mejor está por venir. Voy a cambiar como cambia el paisaje. La tormenta será el punto de inflexión. En el futuro recordaría esa mañana para que ese sentimiento le permitiera enfrentar los cambios con alegría e incluso decidió anotar ese juramento. Pero quién sabe si eso sería alguna vez cierto.
viernes, 24 de enero de 2025
Agrigento. A veces
A veces lo que buscaba era expresar algo mínimo de una sensación, una experiencia que, por ser tan distinta y delicada, debía salir de su espíritu para llegar al de otros y así volverse más amplia, más libre. Pero eso es un imposible, y con todo él lo creía por instantes, en contados momentos.
Agrigento Valle de los templos
Iba por templos griegos
y descubría que derruidos eran
más atractivos que imaginados en su esplendor
porque el paso del tiempo los había convertido
en un elemento del paisaje
al punto que se habían provisto de un carácter
que los llevaba al origen
gracias a estar ahora exaltadas
las piedras creadas mucho antes
de lo que decían los carteles
que desde lo alto las miraban
aquel día donde no pasaba casi nadie
porque una tormenta invernal
no se iba del lugar, feliz
de estar entre ellas
volviéndolas más oscuras.
La primera estrella
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