sábado, 21 de julio de 2018

La inmensa estepa



Tarde o temprano, en una plaza del centro
invadida por palomas extrañamente oscuras,
notamos que los días, a través de los años,
se parecen cada vez más.

Para entonces, nuestra memoria,
por la noche, frente al espejo del baño,
alcanza a imitar a nuestro rostro detenido.
 
Fuimos jóvenes hace mucho
y no estamos seguros de poder desarmar
nuestras pequeñas e imprescindibles rutinas
para adoptar la belleza serena y al mismo tiempo
perturbadora que, en un último intento grandilocuente
y desesperado, nos permitiría ofrecer un cambio a los días 
que van, como milenarios guerreros chinos de terracota,
hacia un final dispuesto sobre una estepa
silenciosa y ocre que aún no tiene
grabado nuestro nombre.

Muchos, con rasgos logrados y diferentes,
escribieron sobre ese punto sutil y específico;
hoy todos pueblan la inmensa estepa.



martes, 17 de julio de 2018

El lugar señalado por los profetas

Buscamos ese lugar de paz y diseño
matemático en donde podríamos al fin
soportar las esferas ennegrecidas
que tenemos distribuidas por el estómago
y que nos dejan tantas veces al costado
de un cocodrilo inmenso que yace en la orilla
expectante por volverse ágil y malvado.

Pero no somos capaces de eso
y cada día dudamos más de la existencia
de ese lugar idílico y distinto
señalado por los profetas.


viernes, 13 de julio de 2018

De la mano hablando cosas muy íntimas


Vamos detrás de los cuerpos en un intento
por volvernos más proclives a las respiraciones
que te permiten interpretar mejor las posibilidades
que anidan en nosotros, siempre a la espera
de un fervor, de un ímpetu o una provocación
capaz de abandonar la exigencia de decir algo
relacionado con una filosofía útil para atraer
una verdad, una de unos sobre otros, una impronta
que de algún modo curaría nuestra desorientación,
cada vez menos severa en la medida que vamos
de la mano hablando cosas muy íntimas.

miércoles, 11 de julio de 2018

Nuestra mayor potencia


¿Estamos en condiciones de buscar,
una y otra vez, nuestra máxima fricción
para obtener así, después de un sufrido y escrupuloso trabajo,
el paso desbordante de nuestra mayor potencia?

Ese punto tan pequeño que hoy está 
a la espera de un florecer
es la primavera tantas veces postergada
que, esta vez, con el gesto dócil de las abejas sobre la flor,  
vendrá en busca de nuestros talentos y los hará suyos
al punto que dejaremos de ser quienes somos
para convertirnos en aquello que hemos soñado.


lunes, 9 de julio de 2018

Búsqueda universal




Son tantas las preguntas y tan pocas las respuestas.
¿Ocurre algo en especial cuando finalmente
vislumbramos, si es que llegamos a tanto,
el final abierto que cierra nuestros ojos?

¿Y hay quienes en ese punto todavía
no logran distinguir nada que los justifique?

Tengo tantas preguntas más que podría hacer
si me quedo mucho rato, acá, bajo las estrellas,
a la espera de que Dios me responda,
esa figura que desde chico escucho nombrar,
y que quién sabe cómo es, si es que existe,
y si existe, vaya uno a saber si es uno o varios,
si se trata de un estado imaginable,
o es si tiene algún grado de consciencia absoluta.
Seguramente, concluyo, se trata de una idea más
que uno puede elegir para moldear.

Y mientras tanto, los grillos cantan, y los camiones,
a lo lejos, entre los campos, pasan, se perfilan
con sus rugidos a través de un frío impecable,
y los animalitos, nocturnos, en los potreros,
siguen en su búsqueda, como yo,
que de cierta forma no dejo de ser un bicho,
echado en el querido pasto, 
deseante y rico en temores y expectativas.



sábado, 7 de julio de 2018

Cerca de un monasterio


Soñé que subíamos al lugar donde no hay
nada específico que hacer o decir,
ni siquiera que contemplar,
porque las contemplaciones, 
las palabras y las acciones 
quedan reducidas a la luz 
que está en nuestro pecho 
y que por sí sola hace lo necesario 
para que estemos en paz.

jueves, 5 de julio de 2018

Los primeros dioses


La creación para nosotros siempre fue y será
ese día de primer grado en que nos mandaron
de nuevo a dibujar porque éramos incapaces
de escribir bien las primeras palabras
y, de un modo que no tiene parangón con nada,
pudimos retomar el contacto con la creación
como esos primeros y pequeños dioses
que habitaron la faz de la tierra.