miércoles, 16 de mayo de 2018

En busca del mar


Supongo que en un principio las cosas y todos nosotros
estábamos en silencio y en ese lugar de nieve podíamos
sentir nuestros latidos como quien siente una calma
cercana a un estado de suficiente quietud capaz de evitar,
gracias a la impasible figura de un junco, las desgracias
y así los vaivenes quedarían sepultados en la dignidad
que tiene la muerte en los cementerios al costado
de los pueblos en donde ni siquiera corre
el recuerdo de un río en busca del mar.

sábado, 12 de mayo de 2018

De nuestra persistencia aflorará el milagro


Soñé con una escala de colores reflejada
en un charco en la playa distante e indómita
donde al final, a cierta altura, descubrimos
una casa llena de chicos discapacitados.

Esa imagen nos quedó grabada como un mal que sirve
para darle una luz todavía más intensa y dúctil
a la verdosa belleza de las fuentes en las plazas.

Hablo de esos pueblos dormidos sobre húmedos campos
todavía no alterados por el tránsito interminable
que afanosamente busca llegar a destino.

Y hablo de ese cementerio desmejorado
visto desde torres inmensas supuestamente
impermeables a los ruidos molestos.

Todavía buscamos un búfalo negro
con una lengua rosada despampanante
en mitad del río pantanoso.

Tiene que llegar la etapa donde seamos
capaces de equilibrar ciertas potencias
que adoban la tensión recibida.

Si algún día logramos eso, podríamos elevar
nuestro canto hasta un límite tocado y sostenido
que nos permita llegar a la figura por nosotros admitida
como voz generadora de un niño tierno y calmo
que duerme junto a la enorme cigueña escoltada
por cisnes que miran desde el agua.

En nosotros descansa el poder de retomar
los momentos que generan un látido
que de a poco se vuelve imperceptible
hasta que aflora la brutalidad misma de las cosas.

Así podríamos rozar los fugaces encantos
de los jazmines recogidos en las primeras
mañanas de noviembre.

Hablo del momento donde se generan las visiones
que podrían ubicar el manantial donde nosotros
y los demás dejamos de ser una diferencia.

sábado, 5 de mayo de 2018

Hay como una ausencia


Hay como una ausencia, que ha sido muy deseada, 
y que hoy, después de tantos días de lluvia, 
deja entrever la tenue fascinación 
que tienen los plumerillos 
cuando se mueven en respuesta 
de una espiritualidad reclinada 
por un paisaje captado 
en la misteriosa medida que convierte 
a los voluptuosos árboles 
en una instancia levemente revelada 
que baja de las filosas alturas 
para convertirse en la causa primera 
de nuestras impresiones aquí abajo.

martes, 1 de mayo de 2018

Marineros del sur

Las posiciones de cada uno cambian
según la mente descubre las fragancias
que dimanan de blancas rosas cultivadas
en puertos imaginarios donde los leones 
se acercan a tomar el agua que los curtidos
marineros dejan como una forma afilada
de conquistar lo fuerte a través de lo tierno.

sábado, 21 de abril de 2018

Generaciones



1
Permanecemos a la espera y al mismo tiempo
en la búsqueda del laberinto que podríamos diluir
gracias al acto sincero consecuencia del trabajo realizado
a través del polvoriento camino que nos llevó
a las heladas cumbres durante el lapso que estuvimos
como perros dolientes y desesperanzados
en los altares entrevistos durante noches
donde nada se movía y sin embargo algo respiraba
a la sombra del creador magnífico
que gracias a nuestra delicada tarea
nos adoptó como hijos dilectos,
y de inmediato nos dejó junto a los gendarmes
de un mausoleo donde no se lamentan los cuerpos caídos.

Eso fue gracias a la fugaz comprensión
alcanzada un día de una inesperada calma
en el azul celestial que tenían las playas
del amanecer de pronto liberado.




2
Ahora las gaviotas, muy arriba,
quieren que me vuelva menos rígido,
más apto para el fin buscado.


3
Los titanes eran altos, fogosos e imprevisibles,
y con el paso abismal de los días debieron volverse
versátiles y humildes para así crecer
enraizados a lo que interpretaban
pero no podían dominar.

Cuando soltamos nuestro conocido y pequeño arte
llegamos donde las fricciones ceden
y los modos se transforman en esencia.

Y no hay afuera y adentro, arriba o abajo.

Pero para eso hay que trabajar mucho.
Los faroles deben ser encendidos.



4
Ocurre porque las fascinaciones de las deidades
no alcanzan para besar el muro con la devoción que sosiega
hasta que la complejidad ronda el cuerpo
ya no más exaltado sino querido
en la propia lógica del peligro inquietante
que, desde que decidimos entregarnos,
no acecha ni canta, ni balbucea siquiera
porque uno percibe la claridad
que tiene la montaña en nosotros.

Es decir, la concentración puede volverse
atenta a su propia imperfección
para así lograr una figura más nítida
que disfrute la sobrenaturalidad que rapta.

Esto ocurrió un día de comienzos de abril
cuando el calor cede, los días se acortan
y las rosas son la luz a nuestro alcance
mientras nos abrazamos los unos a los otros,
orgullosos y seguros de que hemos logrado trascender
determinado lugar para ser nosotros
el elemento en cuestión.


5
Ahora somos capaces de pintar
a los antiguos héroes entregándose a sus dudas
mientras las puertas quedan abiertas y una gota de rocío
nos baña con sensuales perfiles.

Todo nos pertenece sin ser específicamente necesario
y lo mismo los otros cuerpos que se relajan
en los alrededores del parque.

Y no precisamos evaluar por qué se genera
una liberación que alimenta
al cada vez más florecido jardín que toca
un antiguo puerto alguna vez visto
en el atardecer de un cuadro que recibió
nuestro padre de su muy querido padre.






martes, 17 de abril de 2018

Algo tan perfecto


Una vuelta por la potencia de las avenidas
en busca de una civilización insomne y devota
de las antiguas y esplendorosas pajareras.

Lo pujante que te aclama es esa hembra
que pide besarte y después te deja al costado
del camino junto a unos taciturnos buitres
que empiezan a parecerte débiles y simpáticos, 
mientras seguís cansado preguntándote 
por el valor que tiene algo tan perfecto.


lunes, 2 de abril de 2018

Antes del tiempo

Si antes del tiempo, como dicen, no había nada,
algo generó lo que vino después y desde entonces recorre
las alturas y cada rincón donde los tímidos conejos
y demás animalitos, entre matorrales y flores silvestres,
deambulan a la espera de acontecimientos.

Buscamos entender los eventos que nos llevan
a través de un río cargado que busca un mar
alabado por esbeltas sacerdotisas
que cantan en un idioma muy antiguo.

Pero siempre está el elemento infinito
incluso cuando vamos como curtidos guerreros
de una batalla decidida por unos,
que responden a otros, que a su vez
son influenciados por otros.

Y sin embargo, en el extenso y polvoriento camino,
buscamos en las flores algo distinto e íntimo.