Dicen que al amanecer, cuando el mar
está quieto y el paisaje
muy bello, una sirena se posa en las
rocas y, desde ese lugar
privilegiado, se peina mientras
canta. Y como las gomas de esa
sirena son espectaculares, muchos pescadores se acercan
y, aunque es temprano, se masturban como leones marinos
y, aunque es temprano, se masturban como leones marinos
gozosos sobre la
arena.