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sábado, 27 de octubre de 2018

¿A dónde van los pájaros?

Supongo que con los años esta propensión
a perfilar bordados mentales va a diluirse
hasta entrar a un mar azul oscuro
donde las palabras compasión y ternura
puedan describir un viaje hasta los altares
donde los pájaros van, en altas horas de la tarde,
seguros de que el día está
en lo que con tanto empeño buscan.


jueves, 25 de octubre de 2018

Oscilante

Ensayamos modalidades que desafían nuestro entendimiento
a la par que vamos hasta la orilla a buscar
lo que construimos durante tardes
de una primavera incipiente: casitas donde dormir la siesta,
incluso, tal vez, vivir unos días en ellas y convertirnos
en seres tan despreocupados como esos animalitos
que nos acompañan mientras jugamos
a ser los adultos que queremos ser.


Hoy, por suerte, los sueños son más cariñosos:
no dependen de nada mágico, sino de un punto
donde podríamos volvernos más y más blandos,
y no mucho más, en lo gélido de las esquinas
donde resisten seres que revuelven la basura
mientras anochece en el medio de una semana
con una lluvia helada, fina y oscilante.


 

lunes, 22 de octubre de 2018

Momento

Hoy me levanté con el ánimo de crear algo íntimo, feliz,
tibio y redondeado, algo capaz de ser la rosa que ilumine
este día, y tal vez el que sigue, y con suerte también el próximo,
una rosa ubicada en un jardín pacífico que presenta un estanque
donde, a buena distancia, en cierto costado,
podría vivir un célebre impresionista,
en paz, seguro de que la mente puede ser dominada,
y seguro de que esa dominación no lo va a arrastrar
a ciertas locuras que teme como al mismísimo vacío,
el vacío de no sentirse amado por quien tiene un amor
que es lábil, irritable y precioso, y pequeño también,
pequeño como un ratoncito que desde una gran casa del centro
quiere ir al fantástico y mudo estanque.


sábado, 20 de octubre de 2018

Fin del día

Hay días en que intento y casi puedo
captar esos instantes donde la belleza trae
una luz capaz de dormirnos como a un recién nacido
en el incómodo vagón donde vamos,
al final de un día bochornoso,
ya no más expectantes por llegar a la estación cercana
a nuestra pequeña, querida y tirante casa.


viernes, 19 de octubre de 2018

Mar abierto


En este valle dicen los hombres
que al principio y al final
hay algo que pasa de una lado a otro
y nos transforma en la medida exacta
de las posibilidades de cada quien.

Las potencias son ofrendas que nos dan los dioses
para que podamos llegar un poco más alto.

Pero muchos las usan para llenarse
con el peso de cosas
que requieren un cuidado esmerado
y son ataduras a un piso de piedras
por donde circula poca agua.

Irnos incluso de nuestros propios discursos
para encontrar la amplitud del cielo abierto,
ahí está la cosa.

lunes, 15 de octubre de 2018

Lo antiguo y lo nuevo


1
Todavía permanecemos en lo que podríamos diluir gracias al trabajo realizado en el camino que nos llevó a través de heladas cumbres.

Hablo del lapso en que estuvimos como perros dolientes y desesperanzados, en altares entrevistos durante noches donde nada se movía y sin embargo algo respiraba a la sombra del gran eucalipto.

Ese árbol que con el paso de los días, y gracias a su delicada manera, nos adoptó como hijos dilectos y después nos dejó junto al húmedo peñón donde ya no se lamentan a los cuerpos caídos, en el amanecer de pronto liberado, donde se logra una fugaz comprensión y enseguida una inesperada calma.

2
Ahora las golondrinas, muy arriba, por curiosidad, quieren que nos volvamos menos rígidos, más aptos para el fin buscado.


3
Los titanes eran altos, fogosos e imprevisibles, y con los días debieron volverse versátiles y humildes. Querían enraizarse a lo que interpretaban pero no podían dominar.

Soltar nuestro pequeño y conocido arte. Llegar donde las fricciones ceden y los modos buscan su diluida esencia. Para eso hay que trabajar mucho.

Las fascinaciones no alcanzan a estar cerca del río donde se puede besar el muro con la devoción que sosiega hasta permitirnos una complejidad sutil sobre el cuerpo, ya no más exaltado sino al fin querido en su peligro inquietante.

Desde que decidimos entregarnos ya nadie nos acecha ni canta, ni balbucea siquiera; se percibe la claridad increíble y la concentración se vuelve atenta a su propia imperfección. Así logra esa naturalidad que apenas se capta.

Esto pasó en la ciudad milenaria. Y ocurrió, tal como lo cuento, cuando el calor cede, los días se acortan y las rosas son la luz que se unifica a nuestro alcance.


4
Así nos convertimos en el elemento en cuestión. Y desde entonces somos capaces de pintar a los antiguos héroes entregándose a sus dudas mientras las puertas quedan abiertas y una gota de rocío nos baña.

Y todo nos pertenece sin ser específicamente necesario. Y lo mismo los demás seres que en los alrededores del parque nos buscan.

Y ya no precisamos una liberación mítica, ni un golpe de suerte. Hemos ido en el cada vez más florecido jardín donde pronto veremos el entrañable huerto que recibió nuestro padre de su muy querido padre.

sábado, 13 de octubre de 2018

Misma sangre

¿Acaso no tenemos la misma sangre,
los mismos vicios y las mismas bajezas,
que le endilgamos a aquellos que menospreciamos
cuando seguros de nuestra dimensión espiritual
vemos con solemnidad una diferencia que nos convence
de practicar cierta escena fantaseada e incapaz de situarse
en un lugar tibio, quieto y amoroso?

La primera estrella

 Acabo de ver un documental sobre el grupo inglés Pulp. Termina con una frase de su cantante al final del concierto que atraviesa todo el fi...