domingo, 30 de noviembre de 2014

Cuando las estrellas se presentan

Los caballos están juntos
en la medida de la posible
y dejan de responder a todas
las llamadas cuando las estrellas
se presentan más cerca.

La luz primero

La luz primero
en los albores del día
que se encima a los árboles
para dotar al escenario de un
manto que los vuelva como purpurados
y enseguida dorados en la melancolía
de la ilusión de los pájaros que los aprovechan.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Una búsqueda continua

Se alzan los laureles en la dimensión donde
todo se encuentra petrificado por las ánimas
que rondan las plazas pletóricas
donde la voluntad permanece
a la deriva en una búsqueda continua.

Las cosas que uno no sabe

Una impresionante avalancha que empieza
por la cabeza. Por desgracia, ahí están
las alucinaciones, las partes de uno
que no están congraciadas con el reto, ni siquiera
a la altura. Y que uno debe cargar igual, y con amor
para colmo. Son lustres perdidos, los que arrancan
por la sal que se te pega a la piel y permanece.

Las palmeras y los eucaliptos estaban hermosos
esa tarde en la que padecías todo tipo de fobias
ibas hacia la genialidad romántica de rodillas,
y tocabas a su puerta, y era un sinsentido
y lo sabías, pero no lo podías evitar
y todavía no sabés por qué.


Enlaces

Los enlaces del amanecer
cuando te despertás y un viento
leve está en todos lados
menos en tu cuerpo
que permanece inerte
a la espera de una vida
que todavía no aparece.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Las flores diseminadas por los parques

Hay una difusa relación entre
el poema y lo dicho por otros
que resuena todavía en mi mente 
estableciéndose como una alternativa
para decidir acerca de las múltiples
flores que están diseminadas por los parques.

La esperanza

Hay un cierto sentido
que a veces tienen las cosas
cuando uno las acompaña lo suficiente
y las deja estar, sin líneas que las crucen
en diferentes direcciones, y ahí es como 
que se acomodan solas, pero lleva tiempo.

Siempre agradecer

Las corrientes marinas
que te azotan dentro
y que después se descargan
hacia el exterior con ataques
de diversa índole
en la cresta de una ola
que se forma por arte y obra
de la gracia divina.

Hay que recordar siempre:
siempre agradecer.
Siempre, aunque no sea fácil.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Volar dentro de uno

Esos límites siempre cambiantes
que encuentra la mente
para volar dentro de una cigueña
que no para de cruzar los mares
en un intento desesperado
por destrabar los nudos que armó
en los primeros días
y que ahora están más atados
que nunca.

¿Es falso lo que uno se dice
en esos casos? Las metáforas
son a veces la mejor manera
de responder ese tipo de preguntas
pero no alcanzan, no alcanzan
las imágenes, ni los recuerdos,
no alcanza nada para deslizarse
con certeza en ese tobogán que
es el canto de un pájaro cuando
todavía es noche cerrada.

¿Qué pretende ese pájaro que no sea
un punto de esperanza, un amanecer?

Cuando lo permitido está muy, muy
ajeno a uno, las cosas improbables
se vuelven más cercanas
y te buscan con falsos nombres
y te encuentran.

Te pasa con los papeles de teatro
que te asignan los profesores
que están en el cielo.

Te pasa con esos trigales en llamas
que viste de chico
y quedaron impresos en el estómago
y ahora quieren salir por la boca,
Son raras esas vivencias
que establece el propio cuerpo con uno.

Son avisos constantes: uno podría
llevarse mejor con lo que tiene guardado.

Espectros

Las pulsaciones te las da el horizonte
cuando te despertás y ves el amanecer
desde el pequeño camarote que tenés
asignado en tu interior y te preguntás
por todas esas cosas que alguna vez
tuviste y ahora no es que no tenés
sino que están difuminadas en espectros
que como tales son parte de un pasado.

La reflexión de los monjes

El acompañamiento
de las reflexiones
esos vándalos que te azotan
cada día, a veces cada semana,
con suerte un par de veces al mes
el cuerpo donde vos estás
en busca de la serenidad
que implica la perseverancia
en ciertas costumbres que se
alientan unas a otras para continuar
la senda de los deseos
que están y no están permitidos.

Es fácil ahorrar en muchas cosas
pero es difícil ahorrar en lo que
tanto precisamos, esas palabras
de aliento que se las da uno
y no dependen de nadie.


martes, 25 de noviembre de 2014

La chica de la entrada

Las formas alargadas
en donde todo incita a un descubrimiento
que parte de los mundos más inciertos
y se desliza hacia lo más cierto y conocido.

lunes, 24 de noviembre de 2014

¿Hay mucho que explicar en el arte?

Un pájaro en el medio del parque
evoca a un cuadro que alguna vez
vi en las inmediaciones de una playa
que reproducía las delicias de todas las
estaciones.

Se vanagloria uno de esos recuerdos,
los pasajeros, los que determinan una cofradía
de seres sin rostro; así estaban pintados
por el artista que de ese modo quería
significar la alienación de estos tiempos,
me explicaron.

¿Hay mucho que explicar en el arte?
Me pregunté yo por lo bajo
y nada de lo que intenté como respuesta
fue una contundente frase en favor de algo.

El amor en las colinas

El amor en las colinas y esa forma
extraña de querernos, una y otra vez
bajo el cielo siempre gris que hay acá
y en el medio del verde intenso
rodeados de pájaros que enmarcan lo que
conocemos -en esencia- como la belleza
un parámetro en donde el corazón
se instala para sentir serenidad
una bondadosa bocanada de aire tibio.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Las ratas abandonan el barco

Enfrentamientos durante la noche
las ratas huyen por la proa de un
barco porque el barco está a la deriva
no porque se hunde
se mantiene en un mar que está
calmo, soberanamente calmo
y pastoso como mi boca,
decepciona un poco verlo.

Las fábulas de la infancia
deberían revivir en cualquier momento
un punto de unión con las flores
que estaban alrededor de la fuente
que me gustaba tocar
por cábala.

Porque al final las cábalas
no eran tan nocivas -ahora me doy cuenta-.

Los dientes se mantienen exhaustos
y el sol se alza pletórico ahora
por suerte las ratas ya saltaron por la borda.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Las cosas que crecen para bien y las cosas que crecen para mal

Se encienden los faroles de la antigua
china. Las palabras son hermosas
cuando están bien dichas.
Pero casi nunca están bien dichas,
pensás. Los pájaros pasan arriba, ya casi anochece
y los búhos salen de sus cuevas para posarse
en los árboles. Es su turno, otra cosa que pensás,
cada vez más cansado de la imposibilidad
de estructurar un dibujo que valga un montón de cosas.

Por empezar el dinero, pensás, esa energía que te carga
de un prestigio cercano a las fuentes romanas más espléndidas.
Te acordás entonces de Bernini, y de algunos otros grandes
genios que trabajaban vaya a saber uno cómo.

La alfalfa a tus pies está cada vez más hermosa.
También los hormigueros. Están cada vez
más grandes. Y la grandiosidad los hermosea,
pasa lo contrario que con los tumores, pensás.
Así son las cosas, hay cosas
que crecen para bien y otras que crecen para mal.
Y así con todo.

A la espera de un pintor

Ese complicado esquema que te asalta
por la noche, cuando los bandidos salen
por las periferias en busca de cosas jugosas
y vos te conformás con la carroña
que depositaron en un tiempo ya muy lejano
los ángeles renacentistas que andaban
conducidos por un Santo sin nombre.

La brazos no hay que bajarlos, te repetís.
Pero la aurora queda aún en un lugar
también triste y lleno de latas de pinturas
sin abrir. Están a la espera de un pintor
pensás.

Acerca de las jóvenes generaciones

La aparición de muchas vacas
a la entrada del cine cuando te disponías a ver
la película de tu vida, eso soñaste
arriba de un piedra que volaba por el
universo en un sentido derecha izquierda
muy pero muy lento
rememorando así las fantasías
que tenías cuando eras chico.

Cosas como que eras un zarevich
que vivía en un pueblo
porque estaba prófugo de los comunistas
y discursos anacrónicos
que entonces significaban toda una vida.


El fondo de nuestros deseos

La imitación de los modos de otros
a la salida de la iglesia.
Sí, me acuerdo perfectamente
éramos chicos, tendríamos doce años a lo sumo,
y mirábamos a las chicas una y otra vez, como si
ese mirar constante pudiese, por arte de magia,
acercarlas a nosotros que estábamos
demasiado al fondo de nuestros deseos.

Un sueño extraño

Tuve un sueño en donde les contaba que en la zona
sur de la ciudad siempre soñaba que había colinas
y un gran mar, y esta vez era verdad, decía, estaba
todo eso para que yo lo disfrute pero condicionado
a un escenario con seres en donde predominaba la gula
y el descontrol amoroso.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Ilusiones sentimentales

Las ilusiones sentimentales
son peores que las ópticas
determinan vaivenes en donde
las olas confluyen y dan lugar a un
ritmo que te atormenta el cuerpo
con imaginaciones que sólo ocurren
en los períodos en los cuales uno vive
ajeno a los acontecimientos terrestres.

Los monjes que se bañan en el río

El tránsito de la noche al día
su letanía
su infranqueable comienzo y final
el que de alguna forma se intuye en lo más oscuro
porque incluso esa oscuridad trae una añoranza
que es la luz que ilumina un monasterio
establecido en la cima de una montaña
que más abajo tiene un río
donde los monjes se bañan
con alegría y a la vez con respeto
por todo lo que les está ocurriendo
incluso en su padecer diario
y por eso merecen mi admiración.

Y si no la merecen,
                                igual la tienen.

El mundo animal en la infancia

La inocencia como guardada
en una caja con resonancias
artísticas y que, una vez abierta,
muestra a una ballena en tamaño
pequeño. La tenías cuando eras
chico, ¿te acordás?


Era un ciclo espectacular
el de los animales alrededor
de un lugar que te pertenecía
como ninguno.

La dimensión mundana

El estruendo interno como fuente de toda perseverancia
así debería ser, así deberían consumirse los días y los
cigarrillos imaginarios que fumamos los que no lo hacemos.

¿Se entiende? Difícil, porque hay tantas veces que ni uno
se entiende, no se capta el hilo que atraviesa el cuerpo
para reunirse con los seres de este mundo que transitan
los caminos que están como surtidos de flores en la dimensión
                                                                                                         mundana.

Una tarde en las carreras

El resplandor que anida
en el comienzo del mundo
y que uno -que camina a ciegas-
no vislumbra hasta que está
dentro de las tinieblas
absolutas
donde los caballos de carrera
arremeten en contra de uno
y luego, desde el suelo,
mira uno al cielo
y los pájaros pasan
sin mirar.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Las cosas que pasaron alguna vez

La necesidad de estar un poco
más sereno cuando las anguilas
recorren la periferia donde
nadás etéreo
porque flotás como flotan
los camalotes que veías de chico
cuando ibas por el río
en ese barco que te parecía
tan pero tan grande
que era -en tu imaginación-
un pueblo entero flotante
bajo la luz de la luna
en un verano que se volvía
más y más caluroso
y que tu padre intentaba
paliar con una botella cerca;
cosa que alteraba los ánimos
de tu madre y así ibas según
recuerdas ahora de forma inexacta,
y sin embargo todo eso pasó alguna vez
según sabés.

La naturaleza de las cosas

Los huérfanos tristes en la
imaginación de cada cual
mientras afuera nieva
y eso también es otra cosa más
que te imaginaste
en los alrededores
del peñasco donde sobrevivís
valorando el juego que tienen
los cuadros, la dedicación de
otros para remar contra la corriente
y al fin emerger -muchos después de
muertos- y eso te apena, como te apena
la fuga que se da en los días en pos
de otra dimensión que está en cada una de
las cosas y que la gran mayoría del tiempo
permanece insondable
como si ellas, la cosas,
no quisieran ser develadas.

martes, 18 de noviembre de 2014

Los hechos que te marcaron a fuego

La muerte de un plan
y las estructuras por venir
en el punto invisible
que es la transpiración cuando
todavía no se desenvuelve del todo
y apretada por la infancia
se relame en su propia cueva.

Así se siente el cuerpo
a veces por la madrugada
pesado y algo sucio
incapaz de ser lo que estaría destinado a ser
en una balsa donde la serenidad
y la libertad está contaminadas
por la idea de que uno es
un náufrago que está listo
para navegar todavía un poco más
y más, y más, en las alternancias
que tienen que tener -uno se repite-
las mareas.

¿Cuánto de uno hay en uno?
En cierto sentido nada,
porque la vigilia es perpetua
y las ganas de sobrellevar
las cosas tal como se han planteado
son bastante fuertes e inexactas.

Como es inexacto el recuerdo
de los hechos que te marcaron
a fuego.

Papá y mamá

Lo espeluznante de los opuestos
esas opresiones que te llevan
a las batallas que ocurrieron en otras
mentes, e incluso en otras vidas,
pero que ahora son las tuyas,
las infamias de correr el velo
para ver esos padres relamiéndose
con su propia brutalidad
y por otro lado las margaritas
altas, fortuitas, y a la primera
de cambio, su decaimiento
su caer por falta de agua.

Siempre es lo mismo
cuando amanece
los pájaros cantan
el sol se alza
hay perfecciones
por todo el espacio
que uno intenta captar en el poema
después de una noche horrible
porque han eclosionado
las vivencias que soporta
el cuerpo como puede
y que vienen de la mente
directo.

¿Hay posibilidad de continuar
con la escritura después de eso
hay un lapso en donde
el estar todo dicho
da lugar a un silencio
que al fin es cálido
no opresivo
y que está reclinado
en la guarida de un duende
que es apenas malicioso
y que se divierte con uno?

Porque así debiera ser
¿o no? Uno debiera ser ligero
debiera ir sin conseguir: ése sería un buen
lema para instalarse con una carpa
en el corazón de las cosas más
urticantes y desde ese lugar
construir la propia selva.
O un bosque o lo que
se quiera, con tal de dormir
como entonces antes de que ellos
fuesen grandes.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Las incisiones en uno



Las incisiones en uno
te alejan de esa luz virginal
que asoma en la primera mañana
que vas por el bosque y entonás una melodía
de lo más triste a tu ojos, los ojos 
que alguna vez estuvieron libres de toda culpa.

Eran ellos tan pero tan pequeños 
que ni siquiera soñaban 
con esos inventos destinados 
a la regulación del prójimo por el prójimo.

De manera que las cruces a los costados
señalan tumbas: otra cosa más
que conviene contabilizar
como heredada.

Y pensar
que se trata de personas
que vivieron y murieron 
por los siglos de los siglos
en un camino que tiene algún sentido
si aplicás la palabra arte:
el arte de amar 
por sobre todas las cosas
que alguna vez estuvieron unidas
y que ahora parecen quebradas
por un viento que azota una costa libre 
de todas las especies que alguna vez conociste
y libre de los hombres que alguna vez trataste.

¿Se trata de una fábula más
que te plantea la mente en su derrotero
por un espíritu que rara vez se muestra?

Es extraña la palabra y es extraña
la poesía: está cargada de imágenes
condensadas en un cuadro que al mismo tiempo 
debe ser pletórico y disfrutado por otros
para que de alguna forma adquiera sentido 
el esfuerzo por comunicar lo que vivís 
en el bosque rodeado de pinos y de cruces, 
y de esa luz virginal que al mismo tiempo
rememora la costa indómita.

Es rara la palabra 
cuando uno la suelta 
y parece que las gaviotas arriba la captan 
y la toman para ejercer vaya a saber qué acción
que las libere un poco más mientras uno sigue abajo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Ataduras


Las incisiones en uno
que te alejan de esa
luz virginal que asoma
en la primera mañana
en que vas por el bosque
de la mano de alguien
y entonás una melodía
que es de lo más triste
a tu ojos, que son los ojos
que alguna vez estuvieron
libres de toda culpa
porque eran tan pero tan
pequeños que ni siquiera
soñaban con esos inventos
destinados a la regulación
del prójimo por el prójimo.

De manera que las cruces
a los costados que tiene el
bosque señalan tumbas,
otra cosa más que hay que contabilizar
como heredada, y pensar que se trata
de personas que vivieron y murieron
como uno, una y otra vez por los siglos
de los siglos, en un camino que tiene
algún sentido si le aplicás la palabra
arte: el arte de amar por sobre todas
las cosas: las cosas que alguna vez
estuvieron unidas por esos siglos
y que ahora te parecen quebradas
por un viento que azota una
costa muy al sur, muy indómita
libre de todas las especies que alguna
vez conociste y libre de los hombres
que alguna vez trataste, ¿se trata de
una fábula más que te plantea
la mente en su derrotero por
un espíritu que rara vez
se muestra?

Es extraña la palabra y es extraña
la poesía: está cargada de imágenes
que deben ser condensadas
en un cuadro que al mismo
tiempo debe ser pletórico; debe ser
disfrutado por otros
para que de alguna forma
sin dudas mágica
adquiera sentido el esfuerzo por
comunicar lo que sentís en el bosque
rodeado de pinos, de cruces, de esa
luz virginal que al mismo tiempo
rememora la costa indómita.

Es rara la palabra cuando
uno la suelta y parece
que las gaviotas arriba la captan
y la toman para ejercer vaya
a saber qué acción que las libere
un poco más
mientras uno sigue atado en tierra.

viernes, 14 de noviembre de 2014

La fascinación por el habla

La fascinación por el habla
en la especie que se bambolea
sobre las ramas de un árbol
cada vez más lindo
en la medida que los pájaros
se asoman y trinan.

El movimiento de los médanos

La insuficiencia para llegar a una palabra
que defina algo en el terreno donde los
médanos se corren en función
de la intensidad que tiene el viento
y por otras causas que desconozco
pero que intuyo que tienen que ver con las
mareas.

Gyula Kosice -obras-

Lo que no tiene acierto.
O el punto donde las cosas
se vuelven más y más redondas
hasta simular lo perfecto.


Se inclina sobre el rojo

Se inclina para sentir aquello
que ha sentido muchas veces
pero que desea sentir de nuevo
hasta que la voluntad ceda
y lo que está en su mente
se acelere de tal forma
que pueda al fin partir.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El artista de antaño

Se vuelve hacia lo que se involucra en sí mismo
y por eso repite lo que le da impresiones espectaculares.

Las rosas

Se empecina en decir siempre
algo para que alguien lo escuche
aunque sepa que está en el medio
de un bosque alto y hermoso
donde los únicos que podrían escucharlo
son los simpáticos animales 
que lo circundan.


martes, 11 de noviembre de 2014

Una tarde hermosa

Las llamas en el campo
y después la humareda,
y enseguida un auto vertiginoso
que pasa entre el negro
y sigue.

Así fue una tarde hermosa
que recuerdo siempre.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El camino a la humildad

El camino a la humildad está
lleno de silencio en un lado
y plagado de voces del otro.

¿Por qué?

domingo, 9 de noviembre de 2014

Un bosque de jacarandaes

Soñé con un bosque de jacarandaes que se extendía
hasta un horizonte desde donde venían
loros de un tamaño considerable
mientras el sol se perdía en las nubes.

Un tronco que se alza

Un tronco se alza para festejar
lo que otros celebran
en un bosque de pinos
donde hay algunas acacias
y también eucaliptos.

Los aromas te aproximan a lugares
que están a tu lado -de pronto te das cuenta-.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Los pájaros meditan al sol

Las copas de los árboles se mueven ahora un poco.
Algunos pájaros meditan al sol,
estáticos, extraños.

Es su forma de estar sin decir.

Los insectos en el bosque

Los insectos son un factor muy importante en el bosque
determinan un cosmos que está como a primer nivel
de los pinos que están, en este caso, para dotar de una
mayor magnificencia al espectáculo que ellos brindan.

El bosque al amanecer

El bosque al amanecer es atravesado
por haces de luz que logran que emerja
de las penumbras como situándose
por encima de las nubes y hasta del cielo.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Un pino con la cara de Cristo

Este pino que tengo enfrente
se alza y se bambolea al mismo
tiempo como un dragón que puede
ser de madera -nunca lo había pensado-.
Es también como el cuerpo de Cristo
sin la cara, aunque la cara
ahora que lo veo mejor
ahí aparece, en la copa.

El bosque y los pájaros

Se inclinan un poco los pinos
en su belleza y tratan de algún
modo de alcanzar un poco más
de cielo entre los aguiluchos
que los custodian, como también
los custodian pájaros que con el devenir
del tiempo se han vuelto más y más
exóticos.

El bosque en primavera.

Se alza entre las líneas de sol
que lo atraviesan
como en busca de un bienestar
que está a la vista de los pájaros
quienes aprovechan la apuesta
una y otra vez en sus copas.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Un Dios evolucionista

Un Dios evolucionista
que es como un científico de un modo extraño 
porque se trata de una idea más 
que él apaña, como también apaña 
las dimensiones fantásticas
y todo lo que podemos ver
y todo lo que acontece.
Es decir, un Dios que 
por sobre todas las cosas
puede ser todo. 

Otra idea más acerca de Dios

Un cuerpo encerrado en otro cuerpo
que a su vez está encerrado en otro y otro
y con una mente que está encerrada
en otra, y así, hasta el cansancio
de los siglos de los siglos.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El pez atigrado

Remonta el pez el río que desconoce
dónde empieza y dónde termina
para volverse
en su hermosa imaginación
más verde y más azul
y también atigrado.

Plegaria para una mañana de verano

Un camino en donde las dificultades sean
agradecidas como se agradece el rocío
en los pies

El pez y su presa

Se enfoca esta mañana el pez
en su presa, que al fin aparece
a lo lejos, difusa aún
como estampada en un cuadro
que es el mar y que se anima
en la medida que el pez
se esfuerza por llegar hacia ella.

martes, 4 de noviembre de 2014

El pez en su pescera

Recorre el tiempo-espacio
como si fuese todo lo que tuviese.
Es decir: con plena conciencia existencial.
Es plateado pero se topa con otros con colores
más animados a los cuales registra apenas
en su devenir por los distintos lugares
que deben ser recorridos hasta que
exista un fin distinto al cansancio.

El pez y el ocio

¿Si no está en busca de comida
el pez, está en busca de disfrutar
un poco del agua, del roce de las algas
de la visión de las piedras cubiertas
de mejillones, del ir y venir de los otros
peces que, como él, están ociosos?

lunes, 3 de noviembre de 2014

El pez en su meandro

Se balancea el pez
aunque no lo parezca
por la arteria más importante
de un río que se interna en el mar,
un lugar que es de sus preferidos
pareciera, por el placer que trasunta
su velocidad que reconoce las
corrientes más importantes
y las aprovecha en lo que es
una búsqueda continua.

El pez cabalga

Hay tardes que cuando el pez
salta a ese mundo que está afuera
y que él llama más allá
reconoce una bola de fuego que se interna
siempre en un lugar también más allá.

Y entonces sus cavilaciones
aumentan, y lo mismo su imaginación.
Se imagina subido a un pez todavía más grande
yendo a los saltos hasta esa bola de fuego
que se sumerge en el agua.


El pez y sus ámbitos

Incansable el pez en su derrotero
encuentra por momentos ámbitos
donde reina el verde, y por otros instantes
el turquesa, y después el azul
y él trata de valorar eso
aun en su mudez,
incluso en su manera
tan dúctil. O más bien
gracias a ella.

Se interna el pez

Se interna el pez
con cierta precaución
por un grieta en busca
de un misterio que lo acicatea
hace tiempo, el de ese lugar
no conocido que está expectante
para él, en el su corazón y en el afuera.
Y él los quiere unir
por más que eso implique un riesgo.

El pez y la tortuga

Hay una tortuga a la que mira el pez
es magnífica a sus ojos
porque le recuerda a los acorazados
que alguna vez vio
en algún puerto.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Hay días en que el pez se vuelve mágico

Hay días en que el pez
se vuelve mágico
en el sentido de que permanece
en un estado más etéreo que de costumbre.

Son los días en que sus tonos
son más fuertes, o tal vez
más brillantes y su potencia
dice que podría recorrer el
mar hasta donde los hielos
comienzan y se esparcen
de esa manera tan extraña
que resulta cautivadora.

Se obnubila el pez

Se obnubila el pez
cuando siente la superficie cerca
y un cúmulo de recuerdos aflora
para determinar un instante más
complejo del que está acostumbrado.

¿No hay una voluntad tan determinada
en general, ni siquiera un espacio
mental que empuje una idea
más allá de la comida en él?

Todos apuestan a que sí
y es por eso que su figura
evoca tanto.

El pez sigue su camino

Sigue su camino
el pez hacia aguas que imagina más
límpidas y por lo tanto capaces
de esclarecer su espíritu
que hoy lo siente menos ligero
que de costumbre
en su misteriosa forma
que lo acompaña
en un interior incluso
más profundo
                      que el mar.

Nada sabe el pez en su cueva

Nada sabe el pez
de la tormenta de viento y lluvia
que hay afuera de su reclusión
momentánea en una cueva
que lo protege de los
vaivenes que tiene el fondo
en concordancia con el afuera.

Y sin embargo, es capaz de soñar
con su imagen. Se ve con un fondo
verde en un magnífico cuadro
que evoca su ir por los mares
durante tiempos mejores
que, supone, volverán pronto.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Amanece y continúa el pez

Amanece y continúa el pez
su derrotero por el mar
al cual encuentra cada vez
más inmenso.

En esa conciencia
revela que puede apreciar
la infinitud, y por lo tanto
tal vez pueda dimensionar
la posibilidad de su propia
muerte, lo que sería un logro
extraño para él
que vive en esa mudez
tan plácida.

¿Sueña el pez?

¿Sueña el pez durante la
noche cuando el mar está
oscuro y la profundidad
parece todavía más
abismal?

Su recorrido
permanece incluso por la noche
a través de vientos que originan
corrientes que él aprovecha
o remonta
según la conveniencia
que tiene el espíritu esa noche.